Rincón Nosocomial

sábado 21 de agosto de 2010

delicatessen.

El Señor Duda tenía hambre.

Hambre de vida.

De la mejor conserva de la tienda de ultramarinos.

Sonrisas en escabeche, lágrimas en vinagre, miedos en salazón, amor encurtido.

Y yo no pude más que recomendarle un buen lomo telúrico.

El Señor Duda tenía hambre. Y la sigue teniendo.

Temblando, no supo elegir.

3 comentarios:

Chocozombie dijo...

regalale todo!
que viva contigo, preparen una cena de amores y un desayuno de cielos azules en el bosque.

vittt dijo...

ante la duda, croquetas de melancolía siempre.

Wolfmen dijo...

sigo teniendo hambre sin saber què comer!