Llegó y la casa estaba vacía. Ni una luz, ni atisbo alguno de vida humana u otro tipo.
Cuando descubrió que no se habían entendido era tarde. Estaban lejos. Estaban perdidos.
“Si debéis huir hacedlo sin dilación. Tan solo dejad un sutil y pequeño rastro que parta de la verja posterior de la casa y yo sabré encontraros, compañeros. Viajaremos juntos allá donde podamos ser libres de nuevo”.
Recordó sus palabras mientras miraba fijamente un pequeño rastrillo de seis dientes que se hallaba a escasos pasos de la verja posterior…
Es que hay gente muy literal.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Podía haber dejado un montón de tienditas pequeñitas que vendieran cosas de segunda mano a bajo precio (cual rastro de Madrid, por si no queda muy claro) pero le iba a llevar más trabajo. Un Rastrillo me parece una gran elección.
Un beso.
P.D: Así me gusta. Reanima este rincón.
esta bien padre... pero no debió de haber dejado rastro
no dejes de escribir (:
Publicar un comentario en la entrada