Rincón Nosocomial

martes 13 de julio de 2010

érase.

Un ratón que vestía un peto.

Era un peto rosado, monísimo. Hecho a medida.

Me dijo entre dientes: nadie nace sabiendo.

Echó a perder el discurso un gato con patas rígidas que el bajo de mi pantalón lamía.

Y un pollo de cola bífida no puede parar de reír.

Veo lo que antes no veía.

Y nadie puede decirme por qué nace el amor un día.

1 comentarios:

Chocozombie dijo...

yo no seré la excepción
pero tan así como el amor viene el amor se va...