Un ratón que vestía un peto.
Era un peto rosado, monísimo. Hecho a medida.
Me dijo entre dientes: nadie nace sabiendo.
Echó a perder el discurso un gato con patas rígidas que el bajo de mi pantalón lamía.
Y un pollo de cola bífida no puede parar de reír.
Veo lo que antes no veía.
Y nadie puede decirme por qué nace el amor un día.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
yo no seré la excepción
pero tan así como el amor viene el amor se va...
Publicar un comentario en la entrada