Rincón Nosocomial

sábado 3 de abril de 2010

secundarismos de diazepam.

Era una de esas noches de sueño liviano. Se despertó cuando escuchó el crujir de una puerta que se abre. A pesar de parecer gas volátil, a los fantasmas les gusta entrar por las puertas, no atravesar tabiques. Cómo si quisiesen recordar las propiedades de un cuerpo que hace tiempo que no tienen.

Y cuando llegan, las estancias no se tornan frías, a pesar de lo que se suele pensar. Hace ya un calor insoportable y sabe que está con él. Casi se alegra, es muy guapa. Pero está confusa.


-Puedo verte y sin embargo sé que no estás aquí. – susurra ella.
-¿Por qué piensas que no lo estoy? - responde él.
-No puedo tocarte.
-Nunca lo has intentado.
-¿Por qué sigues viniendo? - pregunta desesperada.
-Vivo aquí. Desde hace demasiado tiempo. Me temo que no soy yo el que vuelve cada cierto tiempo.
-No te creo.
-Lo sé, hemos tenido esta misma conversación tantas otras veces. Cierra la puerta cuando te vayas….por favor- añade.


Si una cosa le molesta, es que le despierten por gilipolleces.

3 comentarios:

Chocozombie dijo...

algo se movió dentro de mí...
me gusta como juegas con las situaciones

vittt dijo...

esto es condenadamente bueno, irma v.
me muero por encender un fuego, y rodearlo de niños para contarles el cuento.

Irma Vep dijo...

quizá era que tenías hambre, chocozombie :)

vittt, niños y fuego nunca fue una buena combinación...